¿Qué es el precio?

Para calcular el precio se toman en cuenta una serie de elementos entre los que encontramos los materiales, especialmente la materia prima, el tiempo invertido en la producción o ejecución, inversión tecnológica necesaria y la competencia dentro del mercado.

Otro de los factores que se toman en cuenta al momento de calcular el precio es la marca o la firma que lo produce u ofrece. Es decir, que si hablamos de dos productos idénticos, con el mismo diseño, materiales y calidad, aquel con una marca reconocida tendrá un precio mayor, ya que junto con esta, el cliente o consumidor adquiere valores subjetivos.

Existen otros conceptos que van de la mano con el precio, y para conocer realmente el funcionamiento del mismo, es conveniente explorarlos juntos, algo que haremos a lo largo de este artículo.

el precio

Índice

    Oferta, demanda, inflación y deflación

    La oferta se define como la cantidad de bienes y servicios que se encuentran a disposición en el mercado, para elección del consumidor. Así mismo, la demanda se refiere al número de estos que el público desea adquirir.

    La relación de estos dos fenómenos económicos con el precio está estrechamente ligada, ya que los comportamientos de los mismos influyen entre sí. Es decir, que si un bien o servicio se encuentra en el mercado en una amplia oferta, hay grandes posibilidades de adquirirlo, por lo que el precio suele descender.

    En el caso de la demanda, observamos que los artículos de mayor precio, suelen ser los menos solicitados, es decir, demandados.

    La inflación es otro concepto muy ligado al precio y se refiere al alza desmedida de los mismos. El fenómeno contrario se conoce como deflación y ambos afectan directamente la economía. Para calcularlos es necesario dominar lo que se denomina Índice de Precios al Consumidor (IPC), que se trata específicamente de los productos y servicios adquiridos con mayor frecuencia en una comunidad.

    ¿Qué funciones cumplen los precios?

    Los precios cumplen dos funciones fundamentales en el funcionamiento del mercado, a su vez relacionadas con la oferta y la demanda. En primer lugar, racionar los bienes y servicios y en segundo lugar como incentivo para las empresas.

    En cuando a racionar los bienes, servicios y factores; el objetivo de estas acciones se centra en la distribución equitativa de los recursos, logrando un equilibrio. Por ejemplo, si un determinado producto sufre un aumento en la demanda, es posible que la oferta no sea suficiente. Entonces sucede un alza en los precios, reduciendo la demanda y generando un equilibrio de mercado.

    El incentivo para los empresarios que ofrecen los bienes, servicios y factores se basa en el precio que pueden colocar a estos. Es decir, que el valor de cada uno de estos elementos en el mercado debe ser suficiente para cubrir las necesidades de materia prima, insumos y costes de producción, generando además una ganancia.

    El precio también determina las cantidades de la producción, definiendo un número para la cantidad de demanda que habrá de un determinado producto por parte del consumidor. Esto le dice al empresario cuál es la oferta adecuada de este producto, según el precio en que el mismo es rentable para su inversión.

    Las estrategias del precio

    Aunque este es un tema que se debe profundizar un poco más, lo mencionaremos brevemente, ya que definitivamente es fundamental para abrazar por completo el concepto del precio. Las estrategias para fijar los precios se centran mayormente en el objetivo de la empresa. Es decir, la imagen que quiere crear de su producto en los consumidores y lo que desea obtener al final.

    Existen tres estrategias de precio. El alineamiento, que se refiere en ofrecer el producto a un precio promedio, o lo que es lo mismo, en concordancia con el que los competidores ofertan y que los consumidores ya están dispuestos a pagar.

    La estrategia de penetración se refiere a colocar precios por debajo del promedio, siendo una imagen más atractiva para el consumidor, que termina en su mayoría por elegir dicho producto. Es muy común observar este comportamiento cuando se hace la introducción de un producto nuevo al mercado.

    La selección es frecuente para los productos considerados artículos de lujo, que van dirigidos a un público selecto o exclusivo. Estos se presentan con un precio mayor del que se refleja en el promedio del mercado y usualmente se mercadean con publicidades específicas para el cliente al que están destinados.

    Estas estrategias pueden combinarse con los diferentes métodos de mercadeo y aplicarse en distintos momentos a un mismo producto, con el fin de ir obteniendo los mayores beneficios posibles para la empresa.

    El precio

    ¿Cómo calcular el precio?

    Muchas veces hemos escuchado hablar del precio justo. Este es un cálculo frente al que muchos expertos economistas se han pronunciado en contra, dado que en un mercado de libre competencia, este valor se regula simplemente con la misma conducta natural del movimiento, el mismo.

    Ahora bien, algunos sistemas económicos establecen precios para los bienes y servicios de primera necesidad o básicos a fin de asegurar que están al alcance de toda la comunidad. El problema con este tipo de estrategia es que suele generar una crisis de oferta, ya que las empresas prefieren no producirlos, creando entonces el fenómeno de la escasez.

    En el sistema capitalista, el comportamiento del mercado genera su propio equilibrio. Si un producto se presenta en un precio elevado, se mantendrá así mientras exista un consumidor dispuesto a pagarlo. Pero si, por el contrario, la demanda desciende, entonces la empresa se verá obligada a ajustar el precio hasta que sea atractivo para el cliente.

    Otro elemento fundamental para el cálculo del precio es la necesidad del producto o servicio. Esto lo vemos claramente en las diferentes estaciones del año. Por ejemplo, en invierno los precios de los abrigos, nórdicos y calefacción aumentan considerablemente, mientras que en el verano las bebidas frías y las ropas ligeras son las que representan una mayor demanda, por ende sus precios son más elevados.

    Otros conceptos del precio, fuera de la economía

    Además de la definición del precio en términos de economía, esta palabra se asocia subjetivamente a otras definiciones aplicables que, aunque no lo creas, ayudan a entender la parte más abstracta del concepto. Estas se refieren más a la aplicabilidad de la misma en su uso dentro del lenguaje cotidiano.

    Una de estas la encontramos en la determinación del valor de cantidad de una emoción de sufrimiento o daño que se “paga” por la obtención de algo específico. Por ejemplo, la expresión “pagó un alto precio por mantener la delantera y se lastimó una pierna”.

    Existe una versión más positiva para este uso, que se centra en elevar las cualidades de una persona, valiéndose de este concepto de una manera más abstracta. Por ejemplo, “él es un hombre de gran precio. Su generosidad es incalculable”. En este caso, observamos cómo se destaca la importancia y la admiración por un individuo que ha demostrado tener una cualidad destacada que es muy apreciada.

    La más abstracta de todas la encontramos en la expresión “no tiene precio” cuando en el lenguaje coloquial queremos establecer que algo o alguien es de un valor incalculable, pasa nosotros.

    Este tipo de expresiones nos ayudan a comprender que el precio es entonces el valor de algo, que puede ser un bien, un servicio o incluso una consecuencia o una cualidad, y del mismo modo estar representado en monedas o en otros elementos no contables.

     

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