Autónomos y las fórmulas para financiarse

Cuando un emprendedor decide lanzarse al intrincado mundo del trabajador autónomo, no suele ser una decisión tomada de un día para otro. Se trata de una elección importante que implica diversos riesgos a la par de grandes responsabilidades.

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Aunque se tenga entre manos una buena idea, el éxito no está asegurado ni mucho menos. Incluso si se ha hecho un estudio de negocio y se cuenta con los contactos adecuados. Sobre todo al principio, nunca es fácil alcanzar ese éxito tan ansiado.

Un trabajo por cuenta propia

¿Cuántas veces hemos oído eso de que los autónomos están hechos de otra pasta? Y con razón. Las responsabilidades que comporta una decisión de este calibre son tan importantes que, en algunas ocasiones, la afronta da muchos más problemas que satisfacciones.

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Pero igual de cierto es que los éxitos, cuando se mira hacia atrás, saben mucho mejor cuando se han superado todos los obstáculos que aparecieron por el camino. Y eso supone una satisfacción enorme.

En líneas generales, podemos decir que el camino es duro, con muchos baches que esquivar y muchas barreras que saltar, algunas de ellas causadas por inseguridades y por personas negativas que siempre surgen alrededor y que intentan convencer de que todo saldrá mal y que el riesgo no merecerá la pena.

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La solución para esto no es más que trabajo duro y positivismo, aunque en ocasiones pueda escasear. Ayudará también el establecer prioridades, ordenar las ideas y seguir pormenorizadamente el plan de negocio.

La financiación es el mayor obstáculo

Cuando hablamos de afrontar problemas, el de la financiación siempre suele ser uno común a todos los autónomos cuando comienzan su actividad. Por suerte, hoy en día existen diferentes vías de encontrar financiación para un negocio cuando comienza y que hacen más llevadero este “gran” problema.

Veamos algunas de estas opciones, y como es su funcionamiento.

Ayudas públicas

Lo primero que todo autónomo debería consultar cuando busca financiación es si existe algún tipo de ayuda pública a la que pueda recurrir. Los ayuntamientos, comunidades autónomos y el gobierno central lanzan cada año centenares de ayudas para fomentar el autoempleo y la economía de los autónomos y Pymes.

Capitalización de la prestación por desempleo

Esta fórmula es muy común entre los nuevos autónomos. Si se tiene derecho a recibir una prestación por desempleo, es posible capitalizar toda esa prestación en un único pago cuando este vaya dirigido a emprender una actividad económica. Tan solo habrá que pasar por la oficina del SEPE que nos corresponda, cumplimentar el formulario de solicitud y aportar en tiempo y forma la documentación requerida.

Préstamos personales

Otra opción bastante habitual pasa por la solicitud de un préstamo personal. Los bancos suelen ser reticentes a aprobar préstamos para el inicio de una actividad empresarial, sobre todo si existen pocas garantías, pero hoy en día, gracias a internet, existen centenares de empresas Fintech que se especializan en apoyar este tipo de aventuras de emprendimiento.

Recurrir a la familia

Hay veces que se tiene a un familiar cercano o incluso a algún amigo que puede estar interesado en financiar la actividad que se vaya a iniciar. Tan sólo es cuestión de hablar y estudiar las propuestas. En estos casos los intereses pueden ser lo de menos y llegar a un acuerdo bueno para ambas partes, por ejemplo, con una participación en los beneficios generados.